jueves, 15 de septiembre de 2011

El liberalismo en el escenario político 2011-2015

Ningún partido de orientación definidamente liberal tuvo participación alguna en el proceso electoral que se ha venido desarrollando a lo largo de este año y que concluirá el 23 de octubre con la previsible reelección de la actual Presidenta. Y, dado el escenario político que sobrevendrá en los próximos años, parece poco probable que se presenten condiciones objetivas como para que un partido abiertamente liberal encuentre espacio para desenvolverse. Es lamentable tener que decirlo pero no tiene sentido alguno desconocer la realidad.

El kirchnerismo, en principio, avalado por el caudal de votos obtenidos en las elecciones, intentará “ir por todo”, es decir, sojuzgar los vestigios de libertad que aún están vigentes en la Argentina. Frente a ese tipo de iniciativas, quedará una oposición que en su mayor parte seguirá resultando inoperante y estará completamente desprestigiada, excepto quizá el socialismo liderado por Hermes Binner que, de todos modos, es afín al gobierno y el PRO, que seguramente intentará hacer crecer la figura de Mauricio Macri como una alternativa de proyección nacional.

En este contexto, entre las inclinaciones hegemónicas del gobierno y la resistencia que ejercerán los grupos opositores, con la perspectiva de Binner hacia la izquierda y Macri hacia la derecha, el liberalismo tendrá poca cabida porque las cuestiones políticas que se dirimirán no son aquellas en las que una propuesta específicamente liberal pueda resultar significativa siquiera para un segmento minoritario del electorado. En un contexto con un gobierno con el proyecto de acaparar el espacio, la posibilidad de que crezca una alternativa opositora depende de sus posibilidades concretas de enfrentar al oficialismo porque es indudable que, quien procure votar a la oposición para expresar rechazo al gobierno, lo hará por quien tenga posibilidades de ganar.

La deducción obvia que surge de este análisis es que, previsiblemente, la fuerza que irá gradualmente concentrando los apoyos opositores de ahora en más será el PRO. Por ende, la cuestión a analizar es la posición que el liberalismo podría tener ante esa corriente política.

El PRO, está claro, no es un partido definidamente liberal aunque, a diferencia de todos los demás, tampoco es una corriente específicamente antiliberal. En el PRO hay un cierto espacio –variable, según los casos- para contenidos liberales. De hecho, hay núcleos liberales moderados en el ámbito del PRO. La cuestión es si hay algún futuro para el liberalismo como corriente interna del PRO o existe el riesgo de que las corrientes de origen no liberal –en buena medida, vinculadas con el peronismo- que operan dentro del PRO terminen por neutralizar cualquier intento de dar contenido liberal al partido liderado por Macri.

El riesgo de que esto último suceda, por cierto, existe. Pero no es tan probable que, dado el escenario que se planteará y el rumbo que tomará la situación general del país, el PRO se vuelque hacia el populismo y sí, en cambio, que se amplíen los espacios disponibles para la inserción de contenidos liberales en su gestión. Por ende, y dado que prácticamente no hay margen para el desarrollo de una opción liberal independiente porque todo el apoyo electoral que el liberalismo podría obtener tenderá a volcarse por el PRO como la mejor alternativa de oposición a los K, la opción de operar en favor del liberalismo desde el seno del PRO aparece como la mejor hipótesis posible, al menos por los próximos años.

Se trata, por cierto, de una visión arriesgada porque puede suceder que los sectores peronistas del PRO terminen por predominar y llevar la gestión de la agrupación hacia posturas incompatibles con cualquier versión del liberalismo. Pero se trata de un riesgo razonable. Y, considerando que todas las demás alternativas son peores, no resulta descabellado asumir una posición de apoyo a PRO desde una postura liberal. Es lo que hay disponible. Y dadas las circunstancias, tampoco es tan malo.

2 comentarios:

  1. Comparto el análisis contigo y la posibilidad cierta (aunque arriesgada) de "juagar" en el PRO parece por ahora la más viable.
    Creo además que en el PRO existe una masa de dirigentes que no son peronistas y con una doctrina que podría definirse como "desarrollista" (dirigismo, industrialismo y hasta cierta tolerancia al estatismo) y otra corriente, a mí entender más "peligrosa" que es la de los "pragmáticos" (y que se inscriben en lo que ellos denominan la «nueva política», y que no tienen límites ni doctrinarios, ni ideológicos, ni éticos, ni morales para lograr y mantener sus posiciones de poder.
    Estos últimos son el verdadero "adversario interno" para quienes creemos que el PRO debe ser el partido en el que -sin autodefinirse liberal- tenga contenidos doctrinarios liberales y en el que, quienes nos sentimos liberales, militemos en él.
    PABLO COELHO

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  2. Esta vez comparto el análisis, Alejandro. Y creo que hay que hace todo lo posible para que el PRO se consolide como la alternativa liberal. No olvidemos que Mauricio Macri era de la UCEDÉ antes de fundar su partido, y como el mismo dijo pasó a ser un náufrago de la UCEDÉ cunado ésta comenzó a desaparecer.

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