viernes, 24 de diciembre de 2010

ESPÍRITU NAVIDEÑO Y RESPETO A LA LIBERTAD


Por Gabriel J. Zanotti
Diciembre de 2010.

Había pensado un título como “Navidad y liberalismo”, pero sería un error. Nunca he intentado derivar directamente de mi fe un sistema político determinado, ni he intentado colocar a las Escrituras como la premisa de la cual se derivara directamente un sistema político. Claro, he aclarado infinitas veces que el liberalismo (con todas las aclaraciones pertinentes) no es contradictorio con mi fe, lo cual es muy diferente.

Habiendo hecho esta aclaración, voy a hacer una pequeña reflexión para creyentes y no creyentes que compartan cierto espíritu liberal. Me refiero a la no agresión, a la no invasión, a no iniciar la violencia contra otro. A veces eso se mezcla con la indiferencia ante el prójimo, pero no es lo mismo. El fundamento para no invadir no debe ser la expresión “es tu vida, morite si querés”, sino “respeto tu conciencia”, “no voy a invadir la casa de tu existencia”, lo cual es muy diferente a no preocuparnos por la vida de los demás. Muchos han deducido la invasión al otro como el resultado de la preocupación por el otro, y ese es el grave error que el liberal siempre denuncia.

Para los que somos creyentes, Cristo es Dios, para los no cristianos, obviamente no. Pero creo que ambos grupos coincidirán en algo: su nacimiento fue pacífico, una paz en serio. No fue el hijo de un monarca o emperador autoritario de la época cuyo nacimiento anunciaba quién era el próximo invasor de las vidas ajenas. Nació sin reclamar nada, sin invadir a nadie. Cuando su madre recibió el anuncio de que iba a tener un hijo, ella preguntó cómo podía ser eso, y la respuesta del ángel fue un diálogo respetuoso que quedó como modelo de diálogo entre razón y fe. María no fue coaccionada. A partir de su nacimiento, Cristo estuvo con sus padres 30 pacíficos años pacíficos viviendo de su trabajo y de la co-propiedad con su padre. Luego afirmó que él era el Mesías, el Hijo de Dios, Dios mismo, anunciando la llegada del mesías esperado por el pueblo judío. Pero Cristo, que afirmaba ser Dios, no procedió como otros que se creen Dios. Predicó, habló, no fundó un ejército ni obligó a nadie a seguirlo. Conversaba con todos, y muy especialmente con los que procedían de modo diverso a lo que él predicaba. Hablaba, estaba y comía con todos, sencillamente con todos, y sólo discutía –y se enojaba- precisamente con los que se consideraban muy pero muy buenos. Pero tampoco los coaccionaba. El ser humano, cuando se cree Dios, piensa que puede invadir a los demás, forzarlos; este ser humano, que afirmaba ser Dios, sólo mostró un Dios que dialoga. Cuando lo vinieron a buscar para matarlo, le dijo a uno de sus discípulos “guarda la espada”, y cuando afirmó ser Rey, dijo “mi reino no es de este mundo” (suerte para Pilatos J ). Desde su Cruz perdonó a todos.

Los creyentes, que a veces son autoritarios en su vida cotidiana y en sus opciones políticas, deberían pensar en el Cristo al cual dicen seguir. Un Cristo que dialoga y no coacciona. Si Cristo, que según los creyentes es Dios, no usa la fuerza para imponer sus ideas, ¿por qué sus “creyentes” sí lo hacen? ¿Tienen prerrogativas que Dios no tiene?

Y los no creyentes pueden quedarse meditando en este peculiar ser humano (que los creyentes consideramos humano también). Si, tal vez tuvo razón el soldado romano que le dijo que si era Dios, que se bajara de la cruz. No me van a negar que hubiera sido un digno final de Hollywood. Cristo bajando victorioso de su cruz y derrotando a toda Roma con sólo un soplido; sentándose en el mismo trono del emperador romano e instaurando el Reino de Dios en la Tierra que, por supuesto, iba a tener ejércitos e iba a coaccionar como cualquier gobierno. Pero no. ¿No porque no era Dios? ¿O no porque, precisamente, lo era?

Navidad otorga a todos, creyentes y no creyentes, una especial oportunidad para meditar todo esto. He allí un hombre que proclamó su divinidad y no invadió nunca a nadie. Es interesante meditar el por qué.

4 comentarios:

  1. Siempre es un placer leerte Prof Zanotti. Felicidades a ambos y un prospero año nuevo. :)

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  2. Pero fue un hombre que también multiplicó los panes y los peces..., supo que el espíritu de su mensaje se comprueba en una vida plena (de cuerpo y alma, sorry por la dualidad metafísica pero, dijera Heidegger, aún estamos "presos del lenguaje").

    Como fuere, Dios se hizo hombre y dió su vida por nosotros para que constituyamos una sociedad más justa, donde se intente vivir con alegría y bienaventuranza.

    Un gran abrazo para vos Gabriel, para el dueño de este blog y para todos los que lo visitan.

    Muy felices fiestas para todos!!!!!!!!
    Ricardo Pobierzym

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  3. "Nunca he intentado derivar directamente de mi fe un sistema político determinado, ni he intentado colocar a las Escrituras como la premisa de la cual se derivara directamente un sistema político" Tu es frase digna de ser tallada en granito; pero sin llegar a tanto, recordaré citarla cuando sea oportuno.

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  4. Desde el punto de vista de la acción política muchos sectores de la Iglesia descalifican al liberalismo.

    Recuerdo que la Unión Cristiana Democrática le ganó un juicio a la UCeDe por el uso del nombre del partido. En el Centro Cívico de Villa del Parque tuvimos que gastar plata para arreglar el cartel. Esto es un ejemplo de que a los fines prácticos la Iglesia no es un buen socio.

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